miércoles, 31 de julio de 2013

Primera aventura nada más llegar

Ya estoy aquí. Son las 14:00 hora local en Buenos Aires y me encuentro en el hotel. Pero no ha sido bajar del avión y llegar hasta aquí sin más. No, para nada.

Para empezar, decir que el vuelo se hace realmente pesado. 12 horas en asiento incómodo, en donde a duras penas puedes dormir (te dan una almohada y una mantita, pero duermes igual de mal). Finiquitado el vuelo, me esperaba, después de la recogida del equipaje y el paso por aduanas, un tipo sujetando un cartelón enorme con mi nombre. Una escena típica de películas, pero que, como siempre, en la realidad pierde mucho glamour. El hombre resultó ser tocayo y además, buena gente. Charlando amigablemente llegamos a mi destino. O eso creía yo. 

Digo eso creía, porque a partir de ahora empieza lo que ha sido mi primera aventura en Argentina. 

En el hotel me recibió una chica, joven, bajita y muy inquieta. Comprobó mi reserva y después de anotarme en el registro de huéspedes le comenté si podía pagar con tarjeta, ya que aún no había cambiado mis euros a pesos argentinos. Su reacción fue de lo más inesperada: se llevó el dedo índice a los labios en señal de silencio y comenzó a anotar algo en un papel. 



Sorprendido, me llevó a la habitación, y allí pudo expresarse con claridad. El quilombo, como dicen acá, viene dado por el cambio de divisas. Existe lo que ellos llaman un "cambio oficial", que se puede efectuar en cualquier Casa de Cambio o Banco, y un "cambio paralelo", que cuenta con "oficinas de dudosa legalidad". Por lo visto, el cambio oficial es poco menos que un timo, pudiendo sacar en el "cambio paralelo" una cantidad casi cercana al doble del oficial. Así de pronto, estaba recibiendo una clase de economía sumergida argentina. Para más inri, la chica me recomendó que no me quedase en ese hotel, algo que ya me dejó traspuesto. Pero le seguí la corriente, y ella misma se encargó de hacerme la reserva en el hotel que me encuentro ahora (mucho mejor y por el mismo precio).

De nuevo en la calle. Tenía otro destino, y no quedaba precisamente cerca (ya me doy cuenta de que en Buenos Aires nada queda cerca). Antes de nada, quiero contrastar esa historia del cambio de moneda. Le pregunto a una mujer dónde es posible cambiar divisa, a lo que me responde con la misma perorata que la recepcionista. Bien, es cierto el quilombo con el cambio. Ésta, muy amable, llama a su marido porque está mucho más enterado del tema. Me lo pasa y al poco de estar hablando con él , escucho su voz en la calle, proveniente de una moto que espera a que se ponga en verde un semáforo. 

-¡Vaya! ¡Pero si ahí está! - Exclama Luisa, pues así se llamaba la mujer

Nos ve, aparca, y hablamos del tema. Me dice lo mismo que su mujer y anteriormente la recepcionista de hotel. Además, les muestro la dirección de mi nuevo hotel, y me dicen qué bus (colectivo) tengo que coger (tomar; he dicho hoy varias veces la palabra coger, provocando las risas pertinentes). No se quedaron ahí. Me dieron unas monedas para poder "tomar" el bus. Mis primeros pesos argentinos. 

Despidíéndome muy agradecido de Luisa y Lucio, me dirigí a la parada. Antes de llegar, pasé al lado de una señora mayor, de aproximadamente unos 60 años, la cual se sobresaltó con el ruido de mi maleta. 

-¡Ah! ¡Pensaba que venía alguien corriendo detrás de mi!
-No, no, es la maleta.
-¿Vos sos español?
-Gallego
-¡Anda, gallego! ¿Andás perdido?
-Pues un poco sí. Estaba buscando una parada de bus para cog...tomar el 130.
-Pues yo te acompaño.

Llegué a la parada con Beti, donde después de decirles a los allí presentes de que me tenían que ayudar, me anotó en un papel su número de teléfono y el de su marido. Yo le di las gracias y dos besos, a lo que ella riéndose observó:

-Bien se ve que sos español, que das dos besos. Acá sólo damos uno. Dos es cargante.



Aún no se habia alejado demasiado cuando entablé conversación con Enrique, que me explicó muy amable y detalladamente en qué parada me tenía que bajar. Después de eso hablamos de la situación de España y Argentina y así descubrí que aquí están de elecciones primarias en 11 días. También me preguntó de dónde era y al decirle que de Galicia, gritó:

-¡Anda, sos gallego, pero gallego de verdad!

Pasaron varios buses 130, pero iban tan llenos que no paraban, así creo que 5, o 6 veces. Enrique se fue entremedias y yo me quede allí esperando por un colectivo 130 más vacío, al igual que Mariana, que me comentó que normalmente no suelen ir tan llenos a esas horas. Al fin llegó uno medio vacío. La tarifa era de 3,50 pesos. Yo tenía 3,30. Estaba en un aprieto, pero Mariana rápidamente le dijo al conductor que le cobrase mi pasaje a ella. Se lo agradecí enormemente, aunque ella decía por favor, por favor, dicho que es costumbre por esta zona del mundo cuando reciben las gracias por parte de alguien.

Y así llegué a mi destino. Estas últimas líneas las escribo a las 19:00 de aquí, las 24:00 en Galicia. Me  pateé medio Buenos Aires (exagerao...), y ya encontré el lugar donde cursaré las asignaturas. Avenida Corrientes, el Obelisco... Pero como primera impresión me quedo con la hospitalidad argentina, con la ayuda que me prestaron Alejandro, Luisa, Lucio, Enrique y Mariana. 

¡Si llegasteis hasta acá gracias por leer y un saludo pibes!





martes, 30 de julio de 2013

Marchando

Llegó el momento. Me quedan unas cuantas horas de avión por delante. Si todo va bien, mañana por la tarde estaré en Buenos Aires.

Espero aprovechar al máximo esta experiencia. Es emocionante saber que estoy a punto de conocer a un montón de personas, de lugares. Estoy seguro de que este viaje me dejará huella. Con ese propósito voy.

Pero estaré siempre pendiente de lo que pase aquí, pendiente de las personas que echaré más en falta.

Mañana publicaré para informar de mi llegada y de cómo ha sido el viaje. Un abrazo boludos.




viernes, 26 de julio de 2013

#ÁnimoGalicia

A cuatro días de dejar durante medio año mi tierra, mi casa, quiero expresar mi profundo dolor por la tragedia acontecida en Santiago. Jamás olvidaré esta catástrofe, todas las vidas, sueños, esperanzas, que se vieron truncadas en un momento, tan cruel como injusto. Ojalá hubiera consuelo para las familias, amigos, que han perdido a uno de sus seres queridos, pero nada te prepara para algo así. 

En Buenos Aires llevaré el nombre de Galicia con orgullo, pues no hay pueblo más solidario y generoso que el nuestro. Ante las adversidades que el destino nos hace pasar damos lo mejor de nosotros mismos y nuestro orgullo como pueblo crece. Todos los gallegos lloramos esta desgracia, pero lo hacemos juntos, porque juntos saldremos de todas las dificultades que se nos presenten. Como hemos hecho siempre.





domingo, 21 de julio de 2013

Boludo en construcción

Dentro de 9 días cogeré un avión con destino a Buenos Aires. Por ello, abro este blog, con la intención de recopilar, a modo de diario de viaje, las aventuras y desventuras de lo que supondrá para mi el vivir a 10.000 kilómetros de mi casa, en Galicia.

Este viaje es posible gracias a una beca de estudios, aceptada por la Universidad Nacional de San Martín, pero mi objetivo no es académico. Mi propósito es descubrir el mundo, buscar nuevas oportunidades y entender cómo funcionan las cosas a una gran distancia de donde he vivido los últimos 27 años.



Este blog también será una manera de que todas aquellas personas que quieran saber de mi puedan hacerlo, a través de las historias y anécdotas que publicaré, y que espero sean instructivas, entretenidas e interesantes.

¡Un saludo boludos!