"Acá está mal la cosa, cada vez está peor". "Antes con 100 pesos pasabas el día, ahora es imposible".
Esas son dos de las frases que he escuchado últimamente. Y es que los argentinos de a pie están preocupados. Preocupados y hartos de una situación que lleva al país a una bancarrota total.
El desencanto con la clase política es absoluto. El domingo el país vivió elecciones primarias, y los resultados afectaron sensiblemente al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La corrupción es tan extensiva y descarada que más de un argentino se habría quedado en casa el día electoral, sino fuera porque aquí el derecho a voto es una obligación. Sí, hay que ir a votar, quieras o no. No sé lo que pensáis vosotros, pero a mi esto me parece un atentado contra la libertad individual.
En el tema económico hay dos claros problemas en Buenos Aires, y por extensión, en Argentina: la durísima inflación, y el tipo de cambio.
La inflación es brutal. Va como una moto y crece de forma imparable, y los salarios no van ni a paso de tortuga, están congelados. Para entenderlo nada mejor que un ejemplo práctico. Volvamos a la frase de los 100 pesos. Lo que antes podías adquirir con 100 pesos, ahora lo haces por 250. El consumo se ve ahogado ante esta realidad. De ahí viene la depreciación de la moneda y el otro problema del que os hablaba: el tipo de cambio. Todo el mundo compra en pesos, pero ahorran en dólares. ¿Os acordáis de lo que ponía en mi tercer post sobre el cambio oficial y el "cambio paralelo"? Aquí se habla en pesos para productos básicos, pero para inversiones, como comprar una casa, se habla en dólares.
No quiero aburriros más con el tema, aunque se podría profundizar mucho, pero ésta es la realidad del país en el que me encuentro ahora, no muy alejada del país que dejé al otro lado del charco. Ellos me preguntan por la situación española, y encuentran cierto consuelo cuando les digo que allí la situación es peor (es verdad) y que la corrupción campa a sus anchas.
Pero veo muchas similitudes en que pronto sufrirán las consecuencias que en España estamos padeciendo desde hace unos años, producto de una pésima gestión a cargo de unos gobernantes ineptos que no saben sacar provecho alguno de los enormes recursos que un país, como en este caso Argentina, posee.
Y creedme, es una lástima. Veo las caras de los argentinos cuando me hablan de este tema y veo el mismo temor que allá en España ya se tornó en cruda realidad. Espero que aquí reaccionen a tiempo.
Un saludo, perdón por la tardanza y espero volver pronto a publicar.



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