lunes, 2 de septiembre de 2013

Escenas de la Vida Conyugal

Buenos Aires es la ciudad con más teatros del mundo. Para los bonaerenses ir al teatro es tan normal como comer o dormir. Es algo natural, algo adquirido a través de la tradición, una parte de su vida innegociable. Es habitual para los porteños ir caminando por Corrientes y mientras hacen cualquier cosa, como tomar un café, comprar en un supermercado... entrar en uno de los innumerables teatros que recorren la avenida. No piensan que es algo poco común. Es un aspecto cultural, sí, pero para ellos es algo más, es parte de sus rutinas diarias, de su definición como argentinos.

Es por este carácter tan íntimo que recibe el teatro en la vida privada, que la oferta cultural en este campo es abrumadora. No sólo en cantidad, sino también en calidad. Existe una coexistencia no agresiva entre la oferta comercial y la no comercial. En la misma calle conviven las obras más fastuosas con las más humildes, las de reparto más conocido con las que cuentan con actores "amateur". Para un bonaerense no hay distinción, tan importante es la obra de un director consolidado, con actores reconocidos, como la obra de un director novato, con actores inexpertos. Es por ello que abundan las agrupaciones teatrales, escuelas, donde muchos jóvenes pueden dar rienda suelta a su creatividad, para más adelante tener la oportunidad de estrenar una obra.

¿Pero por qué os cuento todo esto?
Ayer, mis compañeros de piso y yo fuimos al teatro. La obra llevaba la firma de nada más y nada menos que Ingmar Bergman, legendario director de cine sueco, autor de "El Séptimo Sello", "Persona", o "Fresas Salvajes", por citar sólo algunas. La dirección la llevaba a cabo un mito de la escena argentina: Norma Aleandro, la madre de Darín en la inolvidable "El Hijo de la Novia", de Juan José Campanella.

Entradas para el Teatro Maipo. 20 euros cada una (200 pesos).

Los actores, Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli. Del primero creo que no hace falta presentación. Bajo mi humilde opinión, siempre me refiero a él como uno de los mejores actores del mundo. La ya nombrada "El Hijo de la Novia", "Nueve Reinas" o la más reciente "El Secreto de sus Ojos" son algunas de las películas donde hemos podido disfrutar del enorme talento de este argentino de 56 años.
Su "parteneire", Valeria Bertuccelli, es una excelente actriz de 43 años, la cual la pudimos ver en el Cine en "Luna de Avellaneda", de Campanella, y "Hotel Tívoli", del gallego Antón Reixa, por nombrar dos ejemplos.



Llegamos al teatro Maipo un poco antes del inició de la función, marcada a las 19:30. El telón no se subió hasta media hora después, más o menos. La obra fue presentada por los actores, y en ella transcurrirían varias escenas de la vida cotidiana de una pareja "normal". El tono era humorístico, pero nunca alejado demasiado del drama que a veces desprendía el patetismo de algunas situaciones. Para el recuerdo quedará el ataque de risa que sufrió Valeria al final de la segunda y principio de la tercera escena, contagiando al propio Darín y al público. Fue un desliz, perdonado ante el derroche interpretativo que nos regalaron los dos, mostrando una química increíble en todo momento. Las risas se entremezclaban con los silencios en los momentos de más dramatismo, y en general la experiencia de poder disfrutar de una obra de tal calibre, y de unos actores de primer nivel, fue magnífica e inolvidable.

Cayó el telón, pero no dudo que en el tiempo que esté aquí, se volverá a alzar muchas, muchas veces más.


Ricardo Darín sentado prácticamente en el mismo lugar 
desde donde vimos la obra.


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