viernes, 8 de noviembre de 2013

A propósito de Ernesto


“Hay que bajar a Ernesto del bronce, humanizarlo” 

“Después de muchos años he decidido, por lo menos yo en la familia, dar testimonio, hablar, contar, humanizarlo, dar cuenta de que era un tipo como cualquiera; aunque después dejó de serlo, al principio lo era. Esto de la humanización me parece muy importante. Por eso mi presencia, aunque a mí me cuesta muchísimo, tengo casi 70 años y por lo menos desde que tengo 14 ya dejé de ser solamente Juan Martín Guevara, para ser hermano del Che. Me costó un montón de tiempo darme cuenta de que vale la pena abrir las puertas. Me doy cuenta de la emoción que siente la gente, es como si yo fuera, no sé, parte de la carne del Che. A veces se me acerca gente joven con ojos llorosos. Entonces vale la pena. Creo que el demostrar que el Che sí es humano convence de algo que es muy importante, convence de que es posible que aparezcan otros Che, es necesario y es posible. No es un invento, o algo imposible, sino un hombre que creció en un determinado contexto, con determinadas cuestiones, que por supuesto tenía una cabeza brillante, pero hay muchas cabezas brillantes, y el contexto se puede armar. Las cosas por las que él luchó y por las que llegó a dar la vida no están resueltas, entonces creo que es bueno poner sobre la mesa el hecho de la militancia, la lucha, la necesidad y la posibilidad de transformar”.

La Habana

“Anda al aeropuerto, que ahí hay una sorpresa”. Che preguntó qué sorpresa. “Está tu familia”, le dijeron. Ernesto ya no tenía tiempo de enojarse. De ahí esa famosa foto que hay de Ernesto abrazándose con la Vieja, que están abrazados, abrazados; yo estaba ahí, era increíble… Porque en aquel momento no había toda esta tecnología, entonces estaba lleno de cables por todos lados y la Vieja atropelló todos los cables del mundo para pegarse ese abrazo... fue como si se estuvieran fundiendo en una persona, algo que todavía lo tengo grabado; y los tripulantes del avión vinieron para sacarse fotos. En fin, yo creo que ni los cubanos mismos, y eso que son realmente fuera de lo normal, pero ni ellos entendían mucho lo que estaba pasando. Era una locura. 


Celia, Ernesto y Juan Martín en La Habana de 1959

Familia

"Tanto mi Vieja como mi Viejo nos habían educado en que no nos podíamos quedar con nada que no nos pareciera, incluso aunque lo dijeran ellos. Cada uno discutía hasta que lo convencieran o, si no, seguía con la suya. Es decir, no había esta cosa jerárquica, autoritaria, de padre que dice “esto es así” y se acabó. Entonces, esto por un lado; y, por el otro, mi Vieja tenía algunas posiciones mucho más populares, si se puede decir. Mi Viejo era un artista, un gran dibujante, un gran pintor, y, como todo artista, digamos que la realidad la pinta más o menos a su manera. No se puede decir que mienta... pero la acomoda, y él se acomodaba también a esa realidad. El Viejo era más temeroso en ese sentido, pero Ernesto había estado desde chico, y toda la vida, haciendo cosas que estaban un poquito más allá del riesgo. A veces a mí me preguntan qué sentía yo cuando Ernesto se iba; y yo digo que era al revés, qué sentía cuando él volvía, porque siempre se estaba yendo. Nunca estaba; entonces, la alegría era cuando Ernesto estaba... ¡Uhhh..., llegó Ernesto! ¡Está Ernesto...! Porque, si no estaba embarcado como enfermero, estaba en una travesía de bicicleta o de motocicleta..."


El Che y su madre, Celia, siempre fueron inseparables.

"Ernesto y Celia, eran una máquina de leer. En casa había libros en francés que no habían sido editados en español, entre ellos Trotsky, todavía había libros de Trotsky que no habían sido editados, él ya los había leído. Una mezcolanza, pero se leía de todo, te nombro Trotsky por decir un tipo muy controvertido. Salgari, además. Te subrayaba Salgari también porque él tenía la manía de que lo que le gustaba lo subrayaba o abajo te ponía algo. Entonces, cuando vos leías un libro que había leído estaba discutiendo con el autor, con él, y no sabías con quién más, entonces era molesto leer los libros que él había leído, es como que eran de él y listo". 


Che

"Yo lo retiro del guerrillero heroico porque esos son tres años de su vida. Me parece que hay que sacarlo de ese contexto guerrero. La típica imagen de Korda no me parece que sea la que haya que trasladar. Son sus ideas y no su actividad guerrillera lo que hay que acercarle a la gente". 




Juan Martín Guevara de la Serna y yo. Nunca olvidaré este encuentro.



"He nacido en la Argentina, no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica como el que más,  y en el momento que fuera necesario estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie".
Ernesto Che Guevara,

Asamblea General de la ONU, 12 de diciembre de 1964



No hay comentarios:

Publicar un comentario